Paula Blanco (Oviedo, 1996)

Paula desarrolla una práctica situada entre la pintura y la escultura, donde la materia, la luz y el espacio dejan de ser elementos secundarios para convertirse en el núcleo mismo de la obra.

A través de materiales translúcidos, pigmentos, fibras y superficies irregulares, sus piezas se desprenden del soporte tradicional y adquieren una presencia suspendida, orgánica y cambiante. Obras que no se imponen como imágenes cerradas, sino como cuerpos en transformación constante.

Su trabajo parte de procesos abiertos, donde el control y el azar conviven en equilibrio. La materia responde, altera, resiste y propone. La obra aparece así como una colaboración entre intuición, tiempo y comportamiento físico de los materiales.

Aunque sus piezas remiten a formas naturales —luz, erosión, nube, mineral, vegetación—, no existe en ellas voluntad de representación directa. Lo que permanece es una sensación de energía primigenia, de materia todavía en formación.

La práctica de Paula Blanco habita un territorio híbrido, donde pintura, escultura y espacio se diluyen para dar lugar a una experiencia profundamente física y perceptiva.

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Stefan Heyer